sábado, 17 de julio de 2021

La caída de las estatuas: un debate sobre el legado colonial en Colombia.

William Felipe HURTADO QUINTERO

Twitter: @WFHurtado


Foto: Arte en la base de la derribada estatua de Belalcázar en Popayán

Fuente: periodicovirtual.com

 

El derribamiento de estatuas es una práctica cada vez más presente en el mundo por los movimientos antirracistas. En este contexto han caído efigies de personajes que tuvieron relación con la esclavización o el maltrato a comunidades étnicas, dentro de ellos monarcas, políticos, filósofos, conquistadores, entre otros. En la escena colombiana, este movimiento se hizo frecuente en el marco del Paro Nacional 2021, donde se tumbaron esculturas de personajes representantes del modelo colonial y también de republicanos vinculados con actos de discriminación a las comunidades indígenas. Algunos de los derribamientos fueron los de Sebastián de Belalcázar en Popayán -anterior al paro- y Cali, Gonzalo Jiménez de Quesada en Bogotá, Cristóbal Colón en Barranquilla, Antonio Nariño en Pasto y Simón Bolívar en Cumbal y Taminango. La mayoría -no todos- fueron llevados a cabo por comunidades indígenas en medio de actividades como juicios y condenas históricas. 

Estos sucesos han generado un gran debate en torno a la interpretación de la historia y el legado colonial en nuestra sociedad. Por un lado, están los que sostienen que los hechos del pasado no pueden modificarse y derribar los monumentos que se construyeron como memoria de un período o circunstancias históricas, como la fundación de una ciudad, representa un atentado contra la memoria y pretende borrar la historia. De otro lado, están los que sustentan que la historia puede reinterpretarse y que dichos actos hacen parte de la construcción permanente de la historia, pues abren el debate sobre el enaltecimiento de símbolos que han sido impuestos de forma unilateral y reafirman un proyecto de nación caduco y racista (Arias, 2021).

A propósito de este debate, Dussel (2017) en “Filosofías del Sur” afirma que, en los proyectos de Nación en Latinoamérica, inclusive en los revolucionarios, no ha habido un proceso de descolonización cultural desde el sistema educativo para resignificar lo propio. Hay algunos esfuerzos epistemológicos para pensar desde el sur y descolonizar el saber, pero en términos generales sigue existiendo un eurocentrismo tanto en el conocimiento como en la cultura. Para el autor de referencia, cambiar este paradigma representaría una verdadera revolución cultural.

 La caída de estatuas y el debate que suscita, están asociados con la descolonización cultural que pretende reflexionar en torno a los símbolos más caducos y leoninos del legado colonial que, impuestos de forma unilateral, connotan un significado de exclusión. Estos actos -y debates- no tienen como propósito romper con todo el legado colonial. Nunca se ha dicho que eliminar la lengua castellana y su riqueza sea una aspiración, pero sí dar valor a las más de sesenta lenguas maternas que existen en Colombia. En nuestro sistema educativo eurocéntrico, por ejemplo, todavía existen casas de estudio que no reconocen como segunda lengua a alguna de las maternas para efectos de un eventual requisito de grado, exigiendo otras como el inglés o el francés. Como lo sostiene el historiador Felipe Arias (2021): “Nadie propone una eliminación violenta de lo que sea el legado cultural colonial, menos la insensatez de volver a la época prehispánica. El fin es dejar ya de enaltecer símbolos caducos de un proyecto de nación históricamente racista”.

 En algunas ciudades, lo que ha seguido al derribamiento de estatuas son propuestas de discusión abierta sobre los símbolos que representan a la sociedad y su ubicación. La resignificación es un proceso de descolonización cultural que puede pasar por la reubicación de monumentos en lugares como museos donde se muestren las interpretaciones de la historia y, por supuesto, en la reestructuración del sistema educativo en relación con el saber histórico, en el cual los relatos impositivos deben ser constantemente cuestionados.

 Sería ideal que estos debates se dieran sin la necesidad de afectar monumentos que pueden ser considerados como verdaderas obras de arte, pero las autoridades siempre se han resistido a la posibilidad de recibir las propuestas de resignificación de símbolos, por lo que no puede extrañarles que las comunidades excluidas de la construcción de la historia también quieran escribirla. La historia no se borra, está viva y no se detiene.

Referencias:

 

Dussel, E. (2017). Filosofías del sur: descolonización y transmoderindad. España: Ediciones Akal. Recuperado de: https://cutt.ly/UmCg9Cx

 

Felipe Arias Escobar [@Feloarias]. (13, junio 2021). Nadie propone una eliminación violenta de lo que sea el legado cultural colonial, menos la insensatez de volver a la época prehispánica [Tweet]. Twitter. Recuperado de: https://twitter.com/Feloarias/status/1404133734190878728?s=20

 

Felipe Arias Escobar [@Feloarias]. (13, junio 2021). No es la totalidad de un "legado colonial" lo que se controvierte, es el enaltecimiento unilateral y caduco de algunos de… [Tweet]. Twitter. Recuperado de: https://twitter.com/Feloarias/status/1404122139465293831?s=20

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